Eslovaquia
Los Altos Tatras son la cordillera más alta de los Cárpatos y, aun así, caben en un viaje de pocos días. Lagos glaciares, cabañas de montaña y picos de más de 2.600 metros en una franja estrecha entre Eslovaquia y Polonia. Para quien vive junto al Mediterráneo, es otro mundo a un vuelo y un tren de distancia.

Una cordillera alpina en miniatura
Los Altos Tatras ocupan poco espacio en el mapa, pero tienen escala de montaña de verdad. El pico más alto, el Gerlachovský štít, mide 2.655 metros y es el techo de Eslovaquia y de todos los Cárpatos. Alrededor hay más de cien lagos de origen glaciar, que aquí se llaman plesá, y valles que bajan casi en línea recta hacia los pueblos.
Desde 1949 la zona es parque nacional, el más antiguo de Eslovaquia, y eso se nota. No hay urbanizaciones en las laderas: los pueblos se quedan abajo y arriba solo hay senderos, cabañas y silencio. Es lo primero que llama la atención a quien llega desde la costa.
Štrbské Pleso y Popradské Pleso: dos lagos para empezar
Štrbské Pleso es la puerta de entrada más cómoda. Hay hoteles, restaurantes y un paseo alrededor del lago que se hace con cualquier calzado. Se llega en un tren cremallera que funciona desde 1896 y sube desde Tatranská Štrba en unos quince minutos.
Desde allí, el camino a Popradské Pleso es la primera caminata de verdad que recomiendo: algo más de una hora de ida por un sendero ancho, hasta otro lago con una cabaña donde comer algo caliente. Cerca está el Cementerio Simbólico, con placas en memoria de quienes murieron en estas montañas. Es un lugar sobrio que pone en perspectiva lo que significa la montaña aquí.

Lomnický štít: 2.634 metros sin caminar
Si quieres ver los Altos Tatras desde arriba sin hacer un ascenso técnico, está el teleférico al Lomnický štít, el segundo pico más alto de la cordillera. Se sube desde Tatranská Lomnica hasta Skalnaté Pleso y desde allí, en un teleférico colgante, hasta la cima, a 2.634 metros.
Las plazas son limitadas y se agotan, así que conviene comprar el billete por internet con antelación, para un día y una hora concretos. En 2025, la ida y vuelta desde Tatranská Lomnica costaba 89 euros. Es caro, lo digo claro, y solo compensa con el día despejado: si hay niebla, mejor cambiar la fecha, porque arriba no se ve nada.

Senderos de verano y cierre de invierno
Esto es lo más importante que hay que saber antes de reservar. Los senderos altos del parque, los que llevan a collados y cumbres, están cerrados cada año del 1 de noviembre al 14 de junio por decisión del propio parque nacional. Los caminos que llevan a las cabañas de montaña siguen abiertos todo el año, con la excepción de la cabaña bajo el Rysy.
Por eso la temporada de senderismo de verdad va de mediados de junio a octubre. Julio y agosto son los meses con más gente; para mí, septiembre es el mejor, más tranquilo y con buena luz. Y recuerda que es alta montaña: el tiempo cambia rápido y en cualquier mes puedes necesitar una chaqueta de abrigo.
Pueblos de montaña y comida para después de caminar
Los pueblos de la vertiente eslovaca de los Altos Tatras, como Štrbské Pleso, Starý Smokovec o Tatranská Lomnica, están unidos por el ferrocarril eléctrico de los Altos Tatras, un tren pequeño que va de uno a otro y permite moverse sin coche. Abajo, en el valle, está Poprad, la ciudad más grande de la zona, con estación de tren y más oferta de alojamiento. Desde Starý Smokovec, un funicular en servicio desde 1908 sube en unos siete minutos a Hrebienok, y de allí un paseo corto lleva a las cascadas del Studený potok, uno de los planes más sencillos con niños en los Altos Tatras.
Después de un día en el monte, la cocina eslovaca tiene todo el sentido: sopa de col, halušky con queso de oveja y carne a la brasa en una koliba, el típico restaurante de montaña de madera. Y si queda energía o llueve, en Poprad está AquaCity, un parque acuático con piscinas termales al aire libre.

Cómo llegar desde España
No hay vuelo directo de España a los Altos Tatras, así que se trata de elegir la combinación según tu ciudad. Desde Alicante, donde vivo, la más corta suele ser volar a Cracovia, en Polonia, en algo más de tres horas, y seguir por carretera unos 150 kilómetros hasta Poprad; en autobús son unas tres horas. A Cracovia también hay vuelo directo desde Madrid, con Ryanair y LOT.
Desde Málaga hay una opción todavía más directa: Ryanair vuela a Košice, en el este de Eslovaquia, dos veces por semana también en el invierno 2026/27, y de Košice a Poprad hay poco más de una hora en tren. La tercera vía es volar a Bratislava, con directo desde Alicante, Barcelona o Málaga, y cruzar el país en tren, unas cuatro horas hasta Poprad; es más largo, pero permite sumar un par de días en la capital. Si vas a moverte entre varios pueblos o quieres libertad de horarios, un coche de alquiler en Cracovia o en Bratislava facilita mucho las cosas.
Los Altos Tatras no son grandes en el mapa. Son grandes cuando estás dentro.
Y lo que los Altos Tatras no son
No son un parque temático ni un sitio donde todo esté a mano. Los lugares fáciles, como Štrbské Pleso en agosto, se llenan y aparcar puede ser complicado. Y de noviembre a mediados de junio las rutas altas están cerradas: quien venga en mayo pensando en subir a una cumbre se encontrará con nieve y con la prohibición de pasar.
Lo digo a propósito. Es mejor saberlo antes que descubrirlo allí. En invierno, los Altos Tatras son para esquiar o para pasear entre cabañas, no para hacer cimas; en verano, para caminar. Elegir bien la fecha es casi todo el viaje.

Para quién son los Altos Tatras
Los Altos Tatras en resumen
¿Te apetecen los Altos Tatras, pero no sabes por dónde entrar?
Escríbeme desde dónde sales, cuándo podrías viajar y qué tipo de montaña te gusta, y te propongo la combinación de vuelo, tren o coche y el pueblo donde alojarte. Te contesto yo, en español, sin respuestas automáticas.